30 de octubre de 2010

Felicidad y duelo

«Las felicidades se baten a duelo y una de ellas debe morir». Eso leo en el nuevo libro de cuentos de Antonio Ortuño, Señora Rojo. Cuantas más felicidades, ¿mejor? ¿O esas felicidades se acribillarían entre sí, tratando de imponérsenos, de reclamarnos todo nuestro tiempo? ¿Lo mejor sería entonces una felicidad pequeña, única y resguardable? Pero, ¿y si se muere? ¿Y si nos deja solos? ¿Y si ya estamos solos? ¿Y si precisamente eso, estar solos, fuese la única felicidad segura? El duelo duele. La soledad suelda.