30 de mayo de 2012

El argumento

Nuestros dolores tienden a aliviarse leyendo. Mentira. No se alivian: cambian de dirección. Salen de casa. Hace algún tiempo, debido a la internación de un ser querido, pasé una temporada leyendo novelas en un hospital. No lo hacía para distraerme (distraerse en los hospitales es imposible: son máquinas de atención), sino para tratar de entender qué demonios estaba sucediendo ahí. Leía sobre enfermos y muertos y viudos y huérfanos. Quizá la historia entera de los argumentos cabría en esa enumeración.

23 de mayo de 2012

Poética de mano

Miro mi maleta. Ahí, en un rincón. Roja. Elíptica. El arte de cerrarla dependerá no tanto de lo que introduzca, como de todo aquello que me aventure a quitar. Un equipaje es mucho más que un lote de pertenencias: es, sobre todo, un conjunto de renuncias. Acomodo mis prendas en pequeñas bolsas de plástico. Camisetas sin aire. Calzoncillos que tienen algo de pañuelo deshonrado. Calcetines retraídos de tanto caminar. La ropa usada nunca parece la misma que nos habíamos puesto. Arrugo, aplasto, compacto lo que casi fue mi cuerpo en las bolsas, procurando adaptarlas a la forma exigente de la maleta. Cuando por fin consiga cerrarla, habrá una especie de misterio en su armonía. Su apariencia exterior será natural. Su método interior habrá sido la insistencia. Así viajan estas bolsas malolientes, inmaculadas, mías, de nadie. La ropa sucia, las palabras nuevas.

19 de mayo de 2012

El subcampeón

La inmensa mayoría de los deportes plantea su destino de manera kantiana: ganará el mejor. Resultaría inconcebible afirmar que un tenista jugó mucho mejor que su rival durante todo el partido, pero al final perdió. O que determinado equipo de básket renunció por completo a llevar la iniciativa y terminó venciendo. Veo la final de la Champions League con menos admiración por ambos finalistas (ninguna, en el caso del campeón) que por el fútbol mismo. Los más idealistas podrán argumentar que el resultado del Bayern de Múnich-Chelsea no ha sido justo. Pero en esa profunda capacidad de injusticia, en su mezcla de mérito y crueldad, reside precisamente el misterio del fútbol, el deporte más humano que hemos sido capaces de inventar.

15 de mayo de 2012

El apetito de Fuentes

Algo fantasmagórico sucede con el Boom. Mientras a García Márquez le inventaban una muerte en la Red, sus libros resucitaban en la feria de Teherán. Y, mientras Carlos Fuentes anunciaba que iba a empezar un libro, se le terminó la vida. Nunca tuve ocasión de tratar a Fuentes. Una vez le di la mano en Guadalajara. Saludaba mirando a los ojos y apretando. Transmitía una mezcla de ambición y sosiego. No parecía alguien que lamentara ser quien era. Tommasso Debenedetti, humorista italiano de inverosímil nombre y autor de la falsa noticia sobre Gabo, es experto en mentir entrevistas. He leído inmejorables entrevistas imaginarias, como las de Papini en Gog, las de David Foster Wallace en Brief Interviews with Hideous Men o las de Kurt Vonnegut en God Bless You, Dr. Kevorkian. Hoy en cambio nos parece inventada la entrevista real con Carlos Fuentes que, hace apenas 24 horas, publicó El País. En declaraciones casi póstumas, Fuentes dijo que bailaba, que tenía planes y que no tenía miedo. Abro Cambio de piel por el final. La penúltima línea todavía repite: «Sé que su apetito no está satisfecho».

10 de mayo de 2012

Heráclito en la selva

Aterrizo en Manaos para la Bienal do Livro del Amazonas. La vida de hotel tiende a convertirse en una sucesión de retracciones. Al principio nos cuesta pisar la calle. Más tarde apenas logramos ir más allá del bar. Y finalmente, en una especie de consumación larvaria, no salimos de nuestra habitación. Por eso en mi día libre, para exiliarme del hotel, hago una excursión a la selva. Pero la barbarie de la civilización va conmigo: mientras subimos a bordo, no imagino ninguna tribu sino a Klaus Kinski en Fitzcarraldo, de Herzog. De pronto algo disipa mi ensimismamiento: el Encuentro de las Aguas. En un golpe de inverosimilitud que dura kilómetros, el río Amazonas y el río Negro chocan y discurren juntos, sin confundirse en absoluto. Sus diferencias de temperatura, densidad y velocidad los mantienen enfrentados como dos países limítrofes. Así que el célebre encuentro es, en realidad, un borde. No hay mezcla ni intercambio: sólo otra frontera. Me quedo contemplando esta refutación del mestizaje que escenifica la naturaleza. Pienso en los peces que se asoman al límite de ambos ríos. Y me acuerdo de Erri de Luca, que observó que los peces nunca cierran los ojos.

7 de mayo de 2012

El dentista de Sarkozy

Hace algún tiempo, en la vocacionalmente lluviosa París, deambulando por los bulevares del oeste, me topé con la clínica dental a la que acude Sarkozy. Mais oui. Tal cual. De pronto. Me habían hablado de él: docteur Molloy Stuart. Avenue Saint Honoré d’Eylau. El sacamuelas del sacamuelas europeo. El barrio 16 suele ser así: embajadas, perritos, ortodoncias. Imagino a Sarkozy abriendo mucho la boca, babeando ligeramente, diciendo aahh, escupiendo, secándose las comisuras con el dorso de la mano, poniéndose en pie, centrándose la corbata. Europa tiene caries. Es hora de cerrar la boca, monsieur le Président. En la puerta de la consulta, manso, destellaba un descapotable.

3 de mayo de 2012

La epifanía como analgésico

Vuelo al Amazonas, por extraño que me suene escribirlo. El viaje ha sido horrible, accidentado, disuasorio. Hasta que, por la ventanilla del avión, diviso esos ríos que son como planetas. Y más tarde, en Manaos, veo los rascacielos creciendo entre árboles rebeldes o viceversa. Entonces pienso que una epifanía bien vale un dolor de espalda. O que, sin cierto dolor físico, no hay epifanía que valga la pena.

30 de abril de 2012

Gigante provisional

La feria del libro de Buenos Aires me devuelve imágenes de infancia. Una mezcla de cosas que tienden a elevarse: globos, libros, caras de familiares que ya no están. El objetivo de toda feria es su apertura, pero lo más instructivo es la clausura. Gigante provisional, las horas posteriores al cierre de sus puertas son la otra ceremonia. Aún recuerdo cómo, entre el apocalipsis y la melancolía, la estructura completa de la última FIL de Guadalajara se desvaneció ante mis ojos. Las paredes volaron. Los pasillos se extraviaron. Los anaqueles fueron vaciándose, como si perdieran la memoria. Centenares de puestos quedaron reducidos igual que juguetes plegables. Los carritos se llevaban la lectura a otra parte. Todo era cartón. La palabra también. Por eso se recicla. Los verdaderos artífices de semejante prodigio no son funcionarios, políticos ni escritores. Son esos empleados que cargan, transportan, desarman. Cuando no queda un micrófono vivo, ellos se quedan estibando a medianoche. Mientras recorría fascinado los restos de la feria, recordé una idea de Alejandra Pizarnik: «Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado, yo hablo». La literatura tiene la propiedad de guarecernos y, al mismo tiempo, revelarnos nuestra intemperie.


(resumen de la columna en la Revista Ñ, 21-04-2012. Leer texto completo…)

23 de abril de 2012

Los espacios vacíos

¿Has visto alguna vez la desnuda grandeza
donde no hay nada más que contemplar,
música y decorados sin igual,
montañas escalando al cielo gigantescas?

(…)

¿Has borrado las huellas que tus botas dejaron,
has osado adentrarte en lo lejano
y abrazado el tesoro al final del camino?
¿Has marcado en el mapa los espacios vacíos?


[fragmentos del poema The Call of the Wild, de Robert Service (1874-1958). Versión de Andrés Neuman.]

19 de abril de 2012

10 apuntes para sacar petróleo


1. Todo país tiene el derecho, y también la necesidad, de controlar sus propios recursos naturales. Esa legitimidad es más profunda que los acuerdos empresariales.

2. Plantearlo como una batalla entre dos países simplifica la naturaleza del conflicto y manipula a la opinión pública. El problema está en la alianza entre los comportamientos abusivos del capital multinacional y los excesos neoliberales en la gestión del Estado. En la Argentina esta alianza se remonta a la dictadura de los años 70, y se reprodujo brutalmente durante el menemismo de los años 90.

3. ¿Acaso Repsol se financia con los impuestos de los ciudadanos de España? ¿Acaso el destino principal de sus ganancias es el Estado y sus servicios públicos? Entonces no hay por qué considerarla una empresa esencialmente española, ni desplegar banderas fáciles.

4. Confesión para argentinos: no hay empresas más detestadas por los propios usuarios españoles que Telefónica, Iberia y un voraz etcétera. No conozco a ningún amigo español que se sienta íntimamente representado por ellas. Lejos de separarnos, esto hermana a ambos pueblos. ¿Dónde está el enemigo en realidad?

5. Confesión para españoles: las multinacionales implantadas en Latinoamérica han aplicado tarifas y normas que resultarían inadmisibles en Europa. También suelen hacer cínicas cuentas: lloran las pérdidas causadas por las excepcionalidades jurídicas del país, pero callan los beneficios desproporcionados que esas mismas excepcionalidades les trajeron durante impunes años.

6. Las comparaciones entre la conquista de América y la ola de privatizaciones de los años 90 es muy poco rigurosa, por no decir hipócrita. Las sociedades precolombinas no pidieron ni negociaron el desembarco de los conquistadores. La sociedad argentina, o cuando menos esa mayoría que eligió y reeligió al privatizador Menem, tuvo en cambio alguna responsabilidad en el aterrizaje masivo de las multinacionales. Todo patriotismo bien entendido incluye la autocrítica.

7. En cuanto se independizó de la corona española, la República Argentina emprendió un exterminio de sus propias comunidades indígenas. No otra cosa llevó a cabo el presidente Julio Argentino Roca. No muy distinta fue la opinión del prócer Sarmiento. El indio, el oprimido con el que hoy pretende identificarse cierto progresismo latinoamericano, es el enemigo bárbaro en el Martín Fierro, poema épico nacional.

8. Con todos sus defectos, demagogias y gestos autoritarios, el gobierno de los Kirchner ha sido lo mejor y más digno que podía sucederle a la política argentina tras la década siniestra de Menem y la hecatombe del corralito. Tan cierto es eso como que, en un principio, los Kirchner apoyaron la privatización de YPF, empezando por su propia provincia. Bien está haber rectificado; mejor aún sería admitirlo.

9. Que una mujer gobierne en la Argentina (una mujer, se entiende, con una larga y sólida formación política) ha supuesto un significativo paso en la evolución social del país. Otro paso sería que, algún día, para gobernar algún país latinoamericano, no hiciera falta ser militar ni millonario ni pertenecer a una familia con antecedentes en el poder. Es decir, que algún día gobernase alguien con un origen parecido al de la mayoría de sus votantes. En este sentido, quien subestime la importancia de Evo Morales no entenderá Bolivia.

10. A la generación del 15-M, como a aquella otra del 98, le duele España. A la generación del corralito, como a tantas otras antes, le dolió Argentina. Qué extraño desconsuelo que te duelan las dos.

16 de abril de 2012

El nadador

El sábado pasado, como parte del programa de las Jornadas sobre Republicanismo Español, un centenar de incautos nos reunimos bajo la lluvia para recordar el camino que García Lorca y muchos otros hicieron en las inmediaciones de Víznar, al norte de Granada, antes de ser fusilados. Entre los asistentes estaba el hijo de Salvador Vila, fugaz rector universitario en 1936, que llegó desde Londres para peregrinar hasta la fosa donde arrojaron a su padre. Miguel Vila fue un niño exiliado. Hoy es un jovial anciano que viaja con su nieto angloparlante. Me conmueven su sonrisa y su amabilidad, cicatrices astutas de quienes han sufrido en serio. «Me da vergüenza hablar en español», me explica en inglés, «porque se me olvidan las palabras». Más tarde compruebo que maneja a la perfección su idioma materno, o violentamente paterno. Quizá lo difícil para él sea hablarlo justo aquí, en el lugar donde callaron a su padre, y su lengua adquirida funcione como un testimonio de supervivencia. Volviendo del barranco, Miguel Vila nos dice: «Ha sido horrible y hermoso». Después nos da la mano, se ajusta la capucha y desaparece bajo el agua.

12 de abril de 2012

De la lectura como turismo sexual

Espío el siguiente diálogo entre un grupo de lectores anglófonos en twitter: «¿A esa lista de libros no le haría falta un toque sexy?». «Un par de autores sudamericanos estaría muy bien.» «No puedo estar más de acuerdo.» «¡Bien dicho, chicos, leamos algo caliente!». Me pregunto si estos entusiastas misioneros del peep-show meridional tendrían en mente (o pelvis) al siempre depravado Borges, al hirviente Onetti, al libidinoso Felisberto, a la ninfómana Mistral, al sátiro Ribeyro, a la babosa Lispector, al pornógrafo Piglia, al salvaje Saer. Quien no es capaz de fornicar en su propia lengua, no merece la lujuria de las traducciones. Sometimes you look so wet, TS Eliot, baby.

9 de abril de 2012

Idea española

Estimado señor Guindos: es mi deber informarle de que, en el día de ayer por la tarde, a las 17.15 horas para ser exactos, divisé en mi camino una idea española. Una idea española suelta, impune, campando a sus anchas. Su estado general parecía bueno, o cuando menos vivaracho, y en el momento de su identificación no se hallaba causando mayores incidentes. Habida cuenta de la gran labor conjunta que su Ministerio, la Secretaría de Estado de Investigación y el Ministerio de Educación vienen desempeñando por el futuro de nuestra seguridad pública, he considerado necesario hacerle llegar esta denuncia, confiando en la celeridad de sus próximas medidas. Aunque nada más lejos de mi intención que sembrar el pánico entre mis conciudadanos, sencillamente me estremece imaginar qué podría llegar a ocurrir si la susodicha se encontrase con otra similar. Les ruego por ello que no desfallezcan, señores míos, señoras suyas, pues todo parece indicar que aún quedan tres o cuatro jóvenes ideas españolas circulando flagrantemente dentro del territorio nacional. Seguiremos informando. De nada.

5 de abril de 2012

Patria líquida


HUELLAS EN LA ARENA

Cuando encontramos huellas
en la arena, viniendo
del mar, imaginamos
quizás a un emisario
o un viajero de algún país remoto
anunciándonos a los exiliados
que podemos volver.
De noche nos sentamos frente al fuego
mientras los leños forman
siluetas de animales:
peces o lagartijas o serpientes.
Llamamos al pasado
con nuestras flautas dulces,
guitarras galopantes,
ronqueras del cantante preferido.
Y sobre el campo diurno, cultivando
frutas rojas, moradas,
contemplamos el río
derivar hacia el mar, y nos parece
que la patria que un día abandonamos
era el mar mismo. ¿Entonces
de quién son esas huellas?


[Poema de Richard Gwyn inédito en español. Versión de Andrés Neuman. Del libro Being in water, leído la semana pasada durante un viaje a Cardiff. Más poemas traducidos de Gwyn, en el blog Otra iglesia es imposible.]

2 de abril de 2012

Explotación creativa

Trabajar cansa, sí, Pavese, pero más agota no poder trabajar, o hacerlo con la angustia de que cada día podría ser el último. Aparte de sus obvios objetivos económicos, la reforma laboral española (y, más en general, la precarización global del empleo) tiene una consecuencia simbólica de fondo. Se trata de que el trabajador deje de considerar su salario como una contraprestación a sus esfuerzos, y empiece a percibirlo casi como un favor. Como un delgado hilo de suerte que podría romperse en cualquier momento, a la mínima sacudida. Así la combatividad y disposición crítica del empleado tenderán a bajar forzosamente. Y manifestarse, o ponerse en huelga, resultará más incómodo. El plan es estupendo: para tiempos de crisis, explotación creativa. Menos mal que la creatividad también explota en todas partes. Uno de los carteles de la manifestación del jueves resumía: «Es imposible apretarnos el cinturón y bajarnos los pantalones al mismo tiempo». Aunque hay quienes pretenden que vayamos en pelotas.

30 de marzo de 2012

La tijera democrática

Hablando de recortes, durante la huelga de ayer asistimos a los malabarismos aritméticos de siempre. En Barcelona, por ejemplo, hubo 800.000 manifestantes según los sindicatos. Según la guardia urbana, un cero menos. Eso sí que es un tijeretazo público. ¿Qué pasaría si jugásemos de la misma manera con las cifras de las elecciones? ¿Si al contar las papeletas dijéramos que CIU obtuvo aproximadamente 6 escaños, y no 62, en el Parlament de Catalunya? ¿O que en noviembre el PP sacó unos 18 o 19 diputados en lugar de 186? Manipular las cifras de las manifestaciones causa un daño igual de grave a la representatividad ciudadana. Pero algunos insisten en reducir la democracia a votar y callar. No les daremos el gusto.

28 de marzo de 2012

El síndrome de Jet

Cada vez me cuesta más salir de estaciones y aeropuertos. Lejos de detestar esos recintos, confieso que los busco y hasta me invento pretextos para alargar mi estancia en su interior. Me quedo a comer en ellos: su espera me alimenta. Nada prometen esos ratos, la expectativa se vuelca sobre sí misma. Leo con una atención de la que soy incapaz en el mundo exterior, cuya fascinación es dispersa. Ahí dentro, en su aparente confusión de destinos, se vuelve clara nuestra naturaleza transitoria. En cuanto salimos para pisar la calle, en cambio, quedamos secuestrados por el malentendido de que hemos llegado a alguna parte. Mi vuelo se demora. Se es feliz por accidente.

23 de marzo de 2012

Un ojalá andaluz

Desde que vivo en Granada, hace ya más de veinte años, he admirado la red de bibliotecas que vertebra los pueblos más remotos de Andalucía. Y he tenido la dicha de que la sanidad andaluza le salvase la vida a mi padre. Y he tenido el dolor de despedir a mi madre en sus hospitales públicos. En esta tierra he leído, han curado a los míos y los han enterrado. Sea cual sea, ojalá el próximo Gobierno andaluz no confunda crisis con renuncia, ni ahorro con suicidio. Y siga protegiendo ambos bastiones, salud y cultura, sin los cuales no habría camino. Ojalá el próximo Gobierno, sea cual sea, no se ponga folclórico. Y recuerde que, de Lorca a Picasso, de Falla a Morente, la mejor tradición andaluza se ha basado en la vanguardia. Pese a los vendedores de identidades, este sur sabe hablar distintas lenguas. Como región de emigrantes sufridos e inmigrantes recientes, de puertos y de mezclas, Andalucía no sólo te recibe. Sino algo más importante: te deja ser extranjero. Eso es lo mejor que puede decirse de una tierra.

15 de marzo de 2012

Cursivas, go home

La tipografía propone un discurso paralelo. Las mayúsculas, tan habituales en la Red, pueden contradecir una opinión prudente. Una Arial o una Courier otorgan cierta modestia a una frase pretenciosa, mientras la Garamond solemniza hasta un chiste. La Times es invisible. Las negritas hacen ruido. Las versales huelen a imprenta. Pero hay un espécimen particularmente delicado. Tan precisas para invocar un título o expresar un énfasis, las cursivas se convierten en manía esencialista cuando se extienden a cuanta palabra extraña se cruza en su camino. A manera de aduanas, esas cursivas impuestas ejercen de detectoras de palabras inmigrantes. Uno preferiría que los extranjerismos tuviesen derecho a vestirse de paisano, integrarse en el texto redondo y decir lo suyo. Toda realidad nombrable pertenece a un mismo texto. Igual que el chorro fresco de la oralidad, como quien canta bajo la ducha, la prosa es un flujo continuo de raíz heterogénea. Ojalá liberásemos a las palabras inmigrantes del estigma de las cursivas y las dejáramos mezclarse con esas otras que residen, según el forastero Nabokov, en la punta de la lengua. Con la boca, el diccionario abierto. Porque ellas también son nuestro pan hispánico de cada día.

13 de marzo de 2012

La persecución

Jorge Volpi ha escrito novelas líricas, como Oscuro bosque oscuro, y novelas de investigación, como El fin de la locura. Su nueva novela reúne ambos ciclos, conjugando discurso intelectual y apetito de lenguaje. Aquí la terapia junguiana asoma entre fraseos musicales. Inevitablemente erótica y tanática, La tejedora de sombras narra el experimento íntimo al que los psicoanalistas Christiana Morgan y Henry Murray se entregaron durante media vida. Tan próximo al romanticismo como a la patología, su obsesivo ritual podría resumirse en esta anotación del diario de la protagonista: «Mi mente está llena de preguntas y quiero preguntártelas todas a ti». La novela de Volpi está enmarcada por una cita de Moby Dick y otra de Frankenstein. Ambos clásicos comparten más de lo que parece. La persecución de una idea fija. El conocimiento puesto al servicio del peligro. Y, sobre todo, la fascinación por un monstruo ingobernable. Sólo que en Melville ese monstruo es natural, mientras en Shelley es construido. La suma de ambos monstruos, uno instintivo y otro elaborado, uno sumergido que irrumpe y otro previsto que se rebela, se parece quizá demasiado al deseo.

8 de marzo de 2012

Especialmente el padre

La Real Academia, que no es ninguna fulana (fulano, na: 1. Alguien cuyo nombre se ignora o no se quiere expresar. 5. Prostituta) sino una autoridad en la materia, nos ha hecho el honor (honor: 3. Honestidad y recato en las mujeres, y buena opinión que se granjean con estas virtudes) de emitir unas recomendaciones que han sido la comidilla (comidilla: 1. Tema preferido en alguna murmuración o conversación de carácter satírico. «La conducta de fulana es la comidilla de la vecindad») de estos días. Como legítima jueza (jueza: 2. Mujer del juez) de nuestro idioma, razona la Academia que el sexismo lingüístico no es motivo suficiente para ir por ahí desvirgando gramáticas (desvirgar: 1. Quitar la virginidad a una doncella) y que, si continuamos así, terminaremos hablando como verduleros (verdulero, ra: 2. Mujer descarada y ordinaria) y confundiendo al prójimo (prójimo: 1. Hombre respecto de otro, considerados bajo el concepto de la solidaridad humana. Artículo enmendado; prójimo, ma: 3. Mujer de poca estimación pública o de conducta dudosa. 4. Mujer respecto del marido). Por eso estoy convencido, no sólo como escritor sino como individuo (individuo, dua: 7. Mujer despreciable), de que los académicos, en general ellos y a veces ellas, jamás dejarán a sus hablantes huérfanos (huérfano, na: 1. A quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre). Nuestra lengua materna está llena de padres.

5 de marzo de 2012

Vivitos y discrepando

En el País PP todo es posible: recortar la inversión y continuar el déficit, rebobinar derechos a los años 80, absolver a corruptos y juzgar a sus jueces, apagar la televisión pública o abolir el ministerio de Cultura. Lo penúltimo ha sido la delirante idea de Esperanza Aguirre, a quien el Señor conserve la creatividad, de transformar el 11-M en 12-M. El objetivo, explica esperanzada, es evitar coincidir con las protestas por la reforma laboral. O sea: para que no haya política en la conmemoración de la tragedia, el aniversario se traslada por decisión política. Ni el mayor ingenio bolivariano se habría atrevido a tanto. ¿Quién manipula qué? Como observó Ignacio Escolar, un 11 de marzo puede haber fútbol, toros, misa, cine, periódicos o bares. Pero no, ¡qué deshonra!, iniciativas políticas pacíficas. Ya conocemos el enfrentamiento ideológico entre dos asociaciones de víctimas del terrorismo. Hay quienes se escandalizan ante esta discrepancia. Yo la encuentro saludable y hasta madura. Que todas las víctimas de una desgracia tengan la obligación de opinar lo mismo me parece un chantaje. Una fusión entre la exequia y el pensamiento único. Respetar a los muertos es también ser fieles a la complejidad de sus vidas. Sus pasiones. Sus ideas. Rehumanizarlos. No taparlos con una careta platónica. Los muertos, faltaría más, tuvieron ideología. Cada uno la suya. Igual que quienes hoy los lloran y discrepan. Porque siguen aquí.

29 de febrero de 2012

Dicotomía, dictadura y compromiso

Las dicotomías son el mayor obstáculo para el pensamiento político. Cuando firmé el manifiesto en defensa de la libertad de expresión en el Ecuador (firmado también por medio centenar de escritores y periodistas ecuatorianos), no lo hice porque suscribiese necesariamente las opiniones del libro de denuncia El Gran Hermano, ni de aquella controvertida columna publicada en El Universo. Sino porque, como profunda cuestión de principios, me parece inaceptable que un Gobierno persiga, con multas astronómicas y hasta penas de cárcel, a los opinadores políticos de su país. Un Gobierno democrático está para garantizar la discrepancia pública. Ahora bien, algo me chocó en dicha columna: el uso y abuso de la palabra «dictador» aplicada a Correa, presidente legítimo y electo. Por muy indignado que esté, ningún periodista latinoamericano debería utilizar en sentido laxo semejante término, de siniestras resonancias históricas. Por esa misma razón me ha sobresaltado la respuesta del propio presidente, que ha invocado a su vez «la dictadura» de los medios de comunicación. ¿Hasta dónde llegará este intercambio de irresponsabilidades ideológicas? Como toda mi generación en Argentina, fui concebido a la vez que el último golpe de Estado. Nací en un país desangrado por una dictadura. Mis tíos, como tantos otros, fueron secuestrados. La libertad de prensa y expresión no existían en aquel momento. Ninguna de esas cosas, por fortuna, ocurre ahora. Precisamente por eso es posible este debate.

25 de febrero de 2012

Sábado sintomático

Hoy es el primer sábado sin Público en los quioscos. Que cierre un diario es triste. Que cierre un diario crítico es alarmante. Que un diario crítico cierre precisamente ahora, en tiempos tan conservadores, eso ya es sintomático.

23 de febrero de 2012

El bombardeo

«Pasé toda mi infancia aquí», dice el guía libanés de Catherine Deneuve en la impactante ficción documental Je veux voir, «y no consigo reconocer nada». Ambos caminan entre escombros. La calle no ha cambiado: simplemente ha desaparecido. Ya es invisible. Podría incluso no haber existido. Los ataques militares no sólo destruyen presente, material disponible, vida cotidiana. Sino, casi peor, bombardean el pasado. Violan la memoria de cada cual. Toda guerra es una posguerra. Justo en ese momento, las cámaras dejan de grabar la noticia.

20 de febrero de 2012

Cuestuitnario y aforréplicas

–¿Es comparable un aforismo a un tuit?
Por supuesto, siempre que el tuitero tenga conciencia aforística. El aforismo no es un soporte, sino una actitud conceptual.

–¿Qué diferencias tienen en cuanto a técnica y contenido?
La técnica me parece similar: concisión, elipsis, contundencia. Quizá la diferencia esté en que la mayoría de tuits alude a la actualidad, mientras la mayoría de aforismos se refiere a la naturaleza humana, que es algo bastante más antiguo.

–¿Hacían pensar más los aforismos en libro que los tuits en el móvil?
No veo por qué. Hasta que no dejemos de oponer papel y pantalla, sospecho que estaremos en pañales 2.0.

–¿Qué aportan las redes a esta forma de escribir?
Difusión, velocidad, oportunidades. Y algo todavía más importante: memoria. Aunque a veces paradójicamente lo olvidemos, internet es un pozo de recuerdos.

–¿Está aumentando el interés por los aforismos?
¿Esta entrevista no es una respuesta?

–¿Cambia el lenguaje del analógico al digital?
Cuando el texto dialoga con vídeos, audios y demás recursos propios de la pantalla, evidentemente sí. Pero, si hablamos de palabras, ¿por qué iba a cambiar? Si hay algo que no cambia es nuestra obsesión por los cambios.

–¿Qué comparación habría entre los aforistas de siempre y los tuitstars de hoy con miles de seguidores?
Los grandes filósofos tenían, y siguen teniendo, miles de seguidores. Para asombro de Descartes o Sócrates, «Pienso, luego existo» o «Sólo sé que no sé nada» llevan siendo retuiteados desde hace siglos.

–Hoy que tanto nos cuesta fijar la atención en textos largos, ¿es más fácil vender textos breves?
Breve no es igual a fácil, ni largo igual a difícil. Muchos bestsellers son bultos considerables, y los poetas publican libros brevísimos. El desafío está en la complejidad, no en la longitud. Todo hombre bajito como yo estará de acuerdo con esa esperanza.

(cuestionario para un reportaje de El Correo. Más sobre el tema en El País.)

17 de febrero de 2012

Yo, laboratorio

Astronomía y narrativa comparten la obsesión visionaria por observar y el conflicto incesante del punto de vista. Ambas tratan de acercarse a algo que parece conocido pero resulta un misterio: el cielo estrellado, la naturaleza humana. Hay escritores ptolemaicos y escritores copernicanos. Los primeros parecen creer firmemente que la realidad gira alrededor de sí mismos. Los segundos sospechan que ellos mismos orbitan alrededor de otros cuerpos. Unos serían geo, egocentristas. Otros serían helio, aliocentristas. El narrador geocéntrico suele dar cuenta de quién es. El narrador heliocéntrico tiende a querer ser otro. La diferencia entre ambos arquetipos no depende, por supuesto, del uso de la primera o la tercera persona. Lo fascinante es cómo, sin salir del espacio del yo gramatical, la escritura es capaz de albergar infinitas perspectivas. La primera persona es un laboratorio. Un narrador bien puede someterse a entornos extraños, provocarse dolores desconocidos, transplantarse memorias ajenas. Visto con telescopio, yo somos muchos. Y todos ellos, demostró Pessoa, podrían ser sinceros. Para contar la historia de cualquier hijo de puta, lo más interesante sería dejarlo hablar, explicar sus razones. Quizás hasta descubrimos que se parecen demasiado a las nuestras.


(Resumen del artículo en la Revista Ñ, 11-02-2012. Leer texto completo...)

14 de febrero de 2012

Quedarse mudo

Algunas de las mejores películas que he visto son mudas. Basta nombrar Nosferatu, La pasión de Juana de Arco, La quimera del oro o The Unknown. El cine mudo partía de una intensa paradoja de fondo: tenía el afán de la explicación (subtítulos, gesticulaciones, énfasis musicales) y la virtud de la elipsis. La omisión de un elemento básico potenciaba sus demás recursos. Trabajaba a partir de una carencia. Eso se llama estilo. The Artist no habla tanto del cine mudo como del paso del tiempo. Del ruido abrumador que hace en nuestra cabeza darnos cuenta de que envejecemos. De que nuestros sentidos también pierden vigencia. Quizá por eso la última palabra que se escucha en la película sea «¡Silencio!». El protagonista, la antigua estrella, cree que su tradición es superior. Que hoy se ha perdido el gusto. Hasta que empieza a intuir, a puros martillazos de presente, los límites de su propia estética. Y, como en una pesadilla lúcida, comprende que el lenguaje ha cambiado. Estreno históricamente oportuno, la película trasciende el culto al vintage para sugerir un posible destino para las artes analógicas. Da vértigo pensar no ya en su caducidad, sino en futuros tiempos, quizá no tan lejanos, en que las actuales generaciones digitales sentirán que el mundo ha dejado de comprenderlos. Y que internet era mucho más humano, cálido y artesanal que eso de ahora. Eso que desconocemos.

10 de febrero de 2012

De justicia (2)

Haciendo un esfuerzo de ecuanimidad, uno puede asumir las complejidades del conflicto jurídico, y hasta filosófico, que plantea la sentencia contra el juez Garzón. Es decir, hasta qué punto un fin noble (combatir la corrupción política, acabar con los delitos institucionales) justifica los medios empleados (escuchas ilegales, irregularidades en el procedimiento). Y me parece sano que una democracia regrese siempre a esa pregunta. El problema es que este exquisito celo por los derechos de los acusados se haya aplicado tan a rajatabla, oh casualidad, con poderosos políticos y ricos empresarios. Nos cuesta imaginar semejante rigor para velar por reos menos influyentes. El resultado es que los probables corruptos quedan libres, y quien los acusaba es castigado. Cuando justicia y sentido común parecen oponerse tan frontalmente, la sociedad que legitima a esa justicia debilita sus convicciones. Más allá del destino de Garzón, que es árbol y no bosque: ¿acaso nadie va a investigar, con los medios judiciales apropiados, lo que él estaba investigando? Desde esta decisión del Tribunal Supremo, el PP ya no tiene mayoría absoluta, sino suprema. Quizá por eso la flamante tesis doctoral del ex reo Camps se titule Propuestas para la reforma del sistema electoral.

6 de febrero de 2012

De justicia

Cuando un juez se convierte en una de las personas más célebres de un país, es que su tarea estaba demasiado pendiente. Lo que haga España con él será un autorretrato.