3 de mayo de 2012

La epifanía como analgésico

Vuelo hacia el Amazonas, por extraño que me suene al escribirlo. El viaje ha sido horrible, disuasorio. Hasta que, por la ventanilla del avión, diviso esos ríos que son como planetas. Y más tarde, en Manaos, veo los rascacielos creciendo entre los árboles rebeldes o viceversa. Entonces pienso que una epifanía bien vale un dolor de espalda. O que, sin cierto dolor físico, no hay epifanía que valga la pena.