7 de febrero de 2013
Canción de las pornógrafas
Mi amigo Gabriel, que existe aunque merezca ser un personaje, me cuenta desde Argentina que, en la madrugada del 29 de enero, soñó con mi madre. Yo acabo de aterrizar, sueña Gabriel, para asistir a un extraño homenaje a mi madre en Córdoba. Según la prensa local, sigue soñando mi amigo, a los 28 años de edad ella compuso un himno para el conservatorio. El formidable título de ese himno imaginario es Canción de las pornógrafas. Yo lo pronuncio en voz alta y después, tragando saliva por la emoción, muestro a la concurrencia una fotografía en blanco y negro donde aparece mi madre muy joven, entre oboes, flautas y contrabajos, vestida con una falda larga. En ese momento mi amigo despertó. Y supo de inmediato, me escribe, que ese sueño era de otro. Del hijo de la soñada. Mi madre, a quien Gabriel jamás ha visto. Que fue, en su juventud, algo pornógrafa. Que, precisamente a los 28 años de edad, volvió a casarse con mi padre tras haberse separado: uno de mis primeros recuerdos de infancia. Y que ese mismo 29 de enero, aunque mi amigo tampoco lo supiera, habría cumplido 60 años. Recuerdo a cierto escritor que, al escuchar el título que un compañero iba a ponerle a su libro, le advirtió: «Acabo de tener una idea en tu cabeza». Aquel título era el que buscaba hacía mucho tiempo. Al final ambos se lo jugaron al póquer. Y ganó el que tenía que ganar.
4 de febrero de 2013
Familia, S. A.
Cada modelo de sociedad reside en su educación y sanidad. Y cada modelo educativo y sanitario define lo que entendemos por familia. Hoy los mismos conservadores que dicen defender la familia son, curiosamente, quienes hacen peligrar su salud. Vi a mi padre salvarse en un hospital público. Vi a mi madre morir en un hospital público. Que nadie privatice nuestra dicha ni tampoco nuestro luto.
Microclaves:
crisis,
democracia,
educación,
enfermedad,
felicidad,
madre,
medicina,
muerte,
neocons,
padre
31 de enero de 2013
El Arca de Bárcenas
Ayer, día de lluvia, entré en la sucursal de un banco y vi el suelo inundado. Qué sensación de Arca de Noé. Ningún diluvio dura para siempre. Pero sólo ciertas especies sobreviven. Especialmente los peces gordos.
29 de enero de 2013
Amor pregunta
¿Qué es el amor? –se preguntan los vírgenes.
¿Por qué el amor? –se pregunta los reprimidos.
¿Cómo es nuestro amor? –se preguntan los enamorados.
¿Cuándo hacemos el amor? –se preguntan los amantes.
¿Y para qué el amor? –se pregunta el suicida.
¿Por qué el amor? –se pregunta los reprimidos.
¿Cómo es nuestro amor? –se preguntan los enamorados.
¿Cuándo hacemos el amor? –se preguntan los amantes.
¿Y para qué el amor? –se pregunta el suicida.
25 de enero de 2013
Conversaciones con mi traductora (y su vecina)
«Querido Andrés:
¿podrías darme algunos sinónimos de 'pene' en español, que usen los jóvenes hoy en día? No es que después de traducir tu libro de pronto quiera extender mi vocabulario en el terreno sexual. Es que mi vecina (que es escritora) está escribiendo una escena donde unos jóvenes holandeses, de vacaciones en la Costa Brava, han aprendido ciertas palabras de unos jóvenes españoles. Yo no pude pensar en nada más que 'pico', pero a mi vecina no le gustó porque se parece mucho al vocablo holandés. Supongo que tú conoces varios más. Saludos.»
¿podrías darme algunos sinónimos de 'pene' en español, que usen los jóvenes hoy en día? No es que después de traducir tu libro de pronto quiera extender mi vocabulario en el terreno sexual. Es que mi vecina (que es escritora) está escribiendo una escena donde unos jóvenes holandeses, de vacaciones en la Costa Brava, han aprendido ciertas palabras de unos jóvenes españoles. Yo no pude pensar en nada más que 'pico', pero a mi vecina no le gustó porque se parece mucho al vocablo holandés. Supongo que tú conoces varios más. Saludos.»
«Querida Corrie:
respecto al miembro viril en España, ahí van algunos sinónimos ('pico' no lo he oído jamás por aquí, tu vecina tiene razón). El ubicuo 'polla' es el más coloquial en toda España. 'Rabo' quizá suene más madrileño, igual que 'picha' suena más andaluz. El etimológico 'verga' funcionaría como latinoamericano en general, mientras el contundente 'poronga', 'trozo' y sobre todo 'pija' sonarían específicamente argentinos. El ruboroso 'pito' tendría connotaciones infantiles en todo el mundo hispano. Hasta aquí, mis genitales. A partir de aquí, mi abrazo.»
respecto al miembro viril en España, ahí van algunos sinónimos ('pico' no lo he oído jamás por aquí, tu vecina tiene razón). El ubicuo 'polla' es el más coloquial en toda España. 'Rabo' quizá suene más madrileño, igual que 'picha' suena más andaluz. El etimológico 'verga' funcionaría como latinoamericano en general, mientras el contundente 'poronga', 'trozo' y sobre todo 'pija' sonarían específicamente argentinos. El ruboroso 'pito' tendría connotaciones infantiles en todo el mundo hispano. Hasta aquí, mis genitales. A partir de aquí, mi abrazo.»
«Hola, Andrés.
Le he pasado tus genitales a mi vecina. Ella te lo agradece mucho. Un abrazo, Corrie.»
Le he pasado tus genitales a mi vecina. Ella te lo agradece mucho. Un abrazo, Corrie.»
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Argentina,
cuerpo,
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España,
Holanda,
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idiomas,
lingüística,
sexo,
traducción
21 de enero de 2013
Monólogo del basurero
Soy el ocultador. No oculto nada mío: trabajo con la vergüenza ajena. Los conductores que se impacientan al encontrarse con mi camión son los mismos que, un rato antes, han dejado su escoria en la puerta para que me la lleve lejos. No quieren verla ni olerla. Pero nada les pertenece más que sus papeles abollados, sus servilletas húmedas, sus cáscaras, sus manchas, sus tampones hinchados, sus condones con nudo. Precisamente por eso, porque dice de ellos mucho más que una foto familiar o una carta de amor, me lo encargan a mí. Dicen que la basura huele mal. Yo no digo que huela bien, pero creo que mal no es la palabra. La basura huele a verdad. No te hagas el anarquista, me dicen mis amigos. Yo lo veo al revés: no hay nadie más útil para el sistema que nosotros. A mí lo de la política me importa un bledo. Me da igual uno que otro. Eso sí: el escándalo de los desperdicios en la puerta del Congreso me hizo gracia. Nadie les presta atención a los residuos. Pero, en cuanto la gente se topa con unas cuantas bolsas apiladas, ya son la cosa más importante del mundo. No es que me queje. Conozco trabajos peores. En este por lo menos no hay que verle la cara a los jefes y se puede conversar con el compañero. Pero igual algún día, cuando sea viejo, me gustaría hacer otra cosa. Ser carpintero, catador de vinos o tripulante de un barco. Ver mucho, mucho sol. Oler distinto. La verdad cansa.
17 de enero de 2013
El jefe de todo lo nuestro
Europa se parece cada día más a una comedia de Lars von Trier (créase o no, von Trier ha hecho comedias) proféticamente titulada El jefe de todo esto. La película trata de una empresa donde imperan los despidos y las injusticias, pero en la que nadie sabe a quién culpar: el jefe que da las órdenes permanece en el anonimato. Así todas las decisiones, por cuestionables que sean, van siendo tomadas en nombre de una autoridad indefinida. Los personajes se acusan unos a otros, y cada cual se remite a una instancia superior. Esta cadena de desplazamientos de responsabilidades guarda una inquietante semejanza con nuestro actual panorama: los ciudadanos culpamos a los políticos nacionales; los políticos nacionales, a los intereses de Alemania; Alemania, a los bancos; y los bancos, al gasto público. O, no sé, a Bertold Brecht. La película, en suma, retrata la explotación perfecta: aquella perpetrada por fuerzas que los explotados no aciertan a identificar. Quizá sólo von Trier, genio de la crueldad e hijo de puta profesional, sea capaz de mostrarnos qué demonios pasa aquí.
14 de enero de 2013
Soledad de la tilde
Los cambios nos dan miedo. Y también cierta pereza (el monárquico diccionario admite el argentinismo fiaca). Por eso tendemos a preferir las normas a las que estamos acostumbrados, aunque no siempre sean razonables. Hace dos años abundaron las protestas por los cambios ortográficos propuestos por las academias de nuestra lengua. Muchos de ellos, sin embargo, me parecieron atendibles. La desaparición de las tildes en los monosílabos no es una novedad. Nuestros abuelos escribían fé y fué, y les costó habituarse a la nueva regla. Habrá quien eche de menos (el monárquico diccionario admite extrañar) la inesperada -q de Irak, como hace añares alguien pudo lamentar la extinción de la bonita -ç-. ¿Qué le vamos a fazer? Un idioma no es un conjunto de reglas que alcanza la perfección y queda estático, sino un sistema en perpetuo movimiento. Imagino la lengua como un formidable software que, un par de veces por siglo, se actualiza ligeramente. Me sorprende que eso nos moleste tanto, cuando pagamos fortunas por programas que se actualizan todos los días. Ahora bien: celebro que defendamos la tilde del adverbio sólo. La RAE está comprobándolo. Recuerdo el verso de Machado: «Quien habla solo espera hablar a Dios un día». Sin tilde es una ironía atea. Con tilde, una esperanza devota. ¡Qué distinto es hablar sólo y hablar solo! Lo primero lo hacemos cada día los hablantes. Lo segundo ojalá no lo hagan nunca los académicos.
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Argentina,
diccionario,
informática,
lingüística,
Machado,
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11 de enero de 2013
Mundo animal
Son a veces las noticias menores las que mejor retratan a una sociedad. Bajo el ruido miope de los indicadores financieros, murmuran pequeños síntomas que nos conciernen. Leo que, en el hipódromo de Manacor, un hombre mató a golpes a su caballo. Ese mismo caballo había obtenido hasta el momento 24 victorias y casi 6.000 euros en premios. Su dueño lo apaleó tras perder una competición que repartía unos 500 euros. ¿A qué nos suenan estas cuentas? ¿Cuántos despidos fulminantes se han consumado en empresas que jamás contabilizan sus beneficios anteriores? «Pagaría por volver atrás», ha declarado el animal (no el equino) sobre su comportamiento. Muchos patrones y directivos se absolverían con esa frase, mientras sacrifican a su fuerza de trabajo por no hacerles ganar tanto como ayer. Al ritmo que galopamos, la asociación tiene muy poco de metáfora. Por cierto: en la carrera donde se produjo el apaleamiento, ningún apostante acertó el caballo ganador.
8 de enero de 2013
Ciertos gestos póstumos
Creo recordar que fue Quim Monzó, esa máquina carnal de contar cuentos, quien cierta vez me habló de la historia de un aristócrata francés que aguarda la guillotina leyendo tranquilamente. Y, cuando sus verdugos vienen a buscarlo, en un gesto de magistral desprecio, dobla la página del libro en la que lo han interrumpido. Este diminuto y poderoso ademán me ha venido a la memoria leyendo Culpa, del abogado bávaro Ferdinand von Schirach. Sucinta serie de casos de crímenes reales, su originalidad radica en que la culpa que en última instancia se expone no es tanto la de los criminales como la de su defensor legal. O sea, la del propio autor. En uno de los casos, von Schirach narra el suicidio de dos de sus clientes, una joven pareja que decide pegarse un tiro antes que ser condenada por homicidio. El relato finaliza con esta sutileza: «No quisieron hacerlo en su casa. Hacía tan sólo dos meses que habían pintado las paredes».
4 de enero de 2013
Últimos reyes
Avancé por el pasillo. Las sombras me tendían emboscadas. Hacía unos instantes, desde la cama, había oído ruidos sospechosos. Pasos, murmullos, puertas. Resoplidos profundos, de camello. Irrumpí en la sala con los pies descalzos y el pulso galopante. Pero no había nadie. Sólo el árbol enredado entre lianas de luces. Con las ramas ligeramente temblorosas, como si una ráfaga acabase de sacudirlas. Al pie del tronco destellaban los paquetes. Me detuve a medirme frente al árbol. Acerqué la nariz a una rama, me toqué la coronilla. El año anterior, por esas mismas fechas, mi cabeza alcanzaba una rama más baja. Entonces me lancé al suelo y removí las cajas. No me costó reconocerla. Respiré hondo, miré hacia el pasillo: al fondo tintineaba el silencio. Desgarré ansiosamente el envoltorio, como el depredador que despelleja a su presa. Comprobé que no me equivocaba. Sostuve el regalo que tanto había deseado. Lo elevé ante mis ojos. Era eso, eso, eso. Al fin lo tenía. Esperé a que me viniese alguna lágrima. A que se me erizase la pelusa de la nuca. A que me entrase un cosquilleo en el estómago, algo. Pero me pareció que no sentía nada. Nada, salvo un peso entre los brazos. Devolví el paquete al suelo. Traté de reconstruir el envoltorio. Y con las mejillas iluminadas, de rojo a verde, de verde a rojo, obtuve la primera conclusión de mi vida.
(versión abreviada de “Una rama más alta”, cuento del libro Hacerse el muerto; Páginas de Espuma; Madrid y México DF, 2011; Buenos Aires, 2013. Cortometrajes basados en el libro: uno, dos y tres.)
(versión abreviada de “Una rama más alta”, cuento del libro Hacerse el muerto; Páginas de Espuma; Madrid y México DF, 2011; Buenos Aires, 2013. Cortometrajes basados en el libro: uno, dos y tres.)
1 de enero de 2013
Descansen armas
Lo más triste de todo en la querida Venezuela no es el abismo interno entre chavistas y opositores. Lo más triste no es que en este momento haya bastantes venezolanos deseándole la muerte a un presidente legítimamente electo, mientras otros tantos rezan por la supervivencia de un líder mesiánico que se obstinó en ser reelegido en estado terminal. Lo más triste no es que ni unos ni otros, ciudadanos de pleno derecho, hayan sido jamás informados verazmente sobre la salud de su jefe de Estado. Quizá lo más triste de todo sea que antes de
Chávez hubo un intento de golpe militar (perpetrado por él mismo); que durante su
mandato hubo otro intento de golpe militar (en contra de él); y que hoy las Fuerzas Armadas siguen ahí, irreductibles, gestionando la incertidumbre política.
Microclaves:
Chávez,
democracia,
dictadura,
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enfermedad,
muerte,
política,
Venezuela,
violencia
31 de diciembre de 2012
La película del año
Una pistola en cada mano: un durísimo thriller con el ministro De Guindos presupuestando en plan kamikaze.
Lo imposible: inacción sin tregua de la mano quimérica de Mariano Rajoy.
Los miserables: todo un clásico del capitalismo con la cúpula de Bankia en el esplendor de su arte.
El caballero oscuro. La leyenda renace: poderosa secuela con Artur Mas metidísimo en el papel de salvador de su tierra.
Blancanieves: remake de la fábula de la joven e inexperta Sorayita imponiéndose en un Gobierno donde crecen los enanos.
La ciénaga: pegajoso drama coprotagonizado por Juan Carlos I y su más que turbia prole.
La mujer sin cabeza: con la presunta ministra de empleo Fátima Báñez en el papel estelar.
La suerte en tus manos: un biopic sin piedad sobre Angela Merkel.
Un buen partido: la mejor actuación -y ojalá que la última- de Iñaki Urdangarín.
Bonsái: una mirada intimista sobre nuestras perspectivas de crecimiento tras los recortes.
A Roma con amor: una desenfadada comedia sobre la Conferencia Episcopal donde Su Reverendísima Eminencia Rouco Varela nos sorprende con alguna que otra escena subidita de tono.
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Báñez,
Cataluña,
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crisis,
De Guindos,
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Gallardón,
humor,
Juan Carlos I,
Martel,
Mas,
Merkel,
monarquía,
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política,
Rajoy,
religión,
Soraya Sáenz,
Urdangarín,
Woody Allen
27 de diciembre de 2012
Un espejo
Ambos hombres son heterosexuales. Son amigos desde la juventud. Llevan puestos unos calzoncillos horribles y bastante parecidos. Los dos tienen la piel pálida, los hombros débiles. Y ese augurio de barriga tan propio de los cuerpos que empiezan a ser más viejos que la autoimagen de sus dueños. Están a solas. Han reservado la suite nupcial de un hotel barato. Nunca han tenido sexo con otro hombre. Acaban de encender la cámara que han traído para filmarse. Se acercan precavidos, de costado. Se miran a sí mismos mirándose. Detrás tienen un espejo. Delante tienen todo lo que no son capaces de ser. Eso cuenta la película Humpday, de Lynn Shelton, especialista en observar conflictos invisibles.
24 de diciembre de 2012
El globo
Al oeste de Coruña, en los bordes de la ciudad, visito la estupenda biblioteca del centro Ágora. Erigida en el antiguo erial de una zona carenciada, se me antoja un ejemplo de esperanza en tiempos críticos. Su arquitectura, dicen, se inspiró en La montaña mágica. La idea de que una biblioteca entera imite a un solo libro habría hecho las delicias de Borges o de Wilcock. En su interior, los espacios libres y la luz natural tienen tanta importancia como el mobiliario. Es un lugar para pensar los lugares. Apenas lleva abierta un año y ya tiene miles de socios. Los contenidos de la biblioteca están divididos por edades e idiomas, con especial atención a la población inmigrante. De sus paredes no cuelgan retratos de escritores sino de los propios vecinos, sus habitantes máximos. En uno de los pasillos me encuentro una pizarra llena de pequeñas notas, donde los niños han pegado sus propuestas para completar el entorno de la biblioteca. Muchos piden canchas de fútbol, toboganes, columpios o zonas para perros. Pero uno de ellos, con letra ligeramente temblorosa, dejó escrito: «Un globo que no se destruyera». Jamás un gran deseo conoció tan sencillas palabras. Quizás ese globo exista. Esos niños lo inflan cada vez que abren un libro.
20 de diciembre de 2012
Poderoso caballero (y 2)
En cierta ocasión le preguntaron al expresidente Aznar qué cualidad prefería en una mujer. Sus prominentes abdominales respondieron sin dudarlo: «Que sea mujer». Una mujer-mujer no sería una mujer tartamuda, ni una mujer al cuadrado. Sino aquella que se queda pasiva. Que acepta el rol histórico que le tocó en herencia. Que se comporta, en suma, exactamente como esperan los hombres-hombres. Entre la biología elemental y la Edad Media, el ministro Gallardón afirma que la maternidad es lo que hace a las mujeres «auténticas mujeres». Y si de paso pueden tener unos cuantos retoños, y poco tiempo para cosas como el trabajo o la política, mejor que mejor. Virginia Woolf tituló este sofisma Killing the Angel in the House. Gallardón ha declarado su intención de «defender a una sola mujer que quiera ser madre y no pueda». Tan o más grave sería no querer (o no estar en condiciones) de ser madre, y que el Estado te fuerce a serlo. Habrá que recordarle al gallardo ministro que una madre es mucho más que un mamífero. Que la reproducción es una opción y no un destino. Y que, mientras su Gobierno siga descuidando la incorporación laboral de las mujeres, los servicios educativos para menores de 3 años, las leyes de dependencia o la igualación de los permisos de maternidad y paternidad, la mujer podrá ser toda una madre, pero seguirá siendo media ciudadana.
17 de diciembre de 2012
Poderoso caballero (1)
Un año hemos cumplido, y nos parece un siglo, de tijeras del PP. La estrella de la legislatura no está siendo De Guindos, que no toma decisiones, sino que las acata: es la guinda del pastel financiero. Ni tan siquiera Wert, ministro de incultura, cuyas inenarrables intervenciones han traído una nueva emoción a la política española: el Wértigo. Para mí el ministro estelar ha sido Gallardón, porque es el único miembro del gobierno que, en este año de penurias, da la impresión de ser más él mismo que nunca. Mientras Gallardón estrenaba su cargo, un individuo llamado Richard Lee Norris se sometió al trasplante de cara más amplio de la historia. Antes de operarse, nuestro hombre vivía encerrado y sólo salía a la calle por las noches. Desde que ha recobrado su rostro, se mueve a plena luz del día y se muestra tal como es. Algo similar parece haberle sucedido a Gallardón. Él también se ha hecho un trasplante. De cara dura. Durante años pareció un centrista recluido, un liberal desfigurado. Ahora por fin luce su auténtica facha.
12 de diciembre de 2012
10 microapuntes sobre micronarrativa
1. No es lo mismo lo breve que lo corto: lo breve calla a tiempo, lo corto antes de tiempo.
2. La vocación de todo microcuento es crecer sin ser visto.
3. Lo más particular del microcuento no es su minúscula extensión, sino su radical estructura.
4. Puntuarlo con bisturí.
5. Un microcuento empieza entre comillas y termina en puntos suspensivos.
6. Los verbos vuelan, los sustantivos corren, los adjetivos pesan.
7. La tentación del chiste es la termita del microcuento.
8. Los personajes de un microcuento caminan de perfil.
9. El microcuento necesita lectores valientes, es decir, que soporten lo incompleto.
10. Cuanto más breve parece, más lento se lee.
7 de diciembre de 2012
Un matiz desesperado
Existe una diferencia brutal entre ocio y placer. El ocio cancela el tiempo, olvida su circunstancia, sucede como fuera de contexto. El placer es, en cambio, agudamente consciente del tiempo y sus pérdidas. Demasiado al tanto de nuestra mortalidad, el placer supone entonces una forma de resistencia. Los desesperados no se lanzan al sexo simplemente para huir. Sino para comprobar que siguen vivos. Que sus cuerpos conservan la capacidad de protestar ante el dolor, de darle réplica. Ocio: vacaciones. Placer: prórroga.
4 de diciembre de 2012
El recipiente
En el portal de cine al que soy adicto, cada vez que termina una película, aparece un fotograma congelado. Como un cartel casual o una postal lejana que te mandaran los personajes. Mientras nos quedábamos mirando en el monitor ese último fotograma mudo, mi compañera hizo algo extraordinario: bajó el volumen. Ambos nos sorprendimos de su gesto. Quizá fue una sinopsis. La película que acabábamos de ver era Bonsái, de Cristián Jiménez, basada en la novela de Alejandro Zambra. En ella se cuenta la pequeña historia de un primer amor que, al igual que un bonsái, no sobrevive fuera de su recipiente. Un argumento es su estilo. Y una emoción es el instante que la envuelve, su contexto. Por eso, al recordar una emoción o resumir un argumento, resulta tan intensa nuestra sensación de extrañeza. No es la distancia temporal lo que la provoca, sino la modificación del recipiente original. De ahí que el artificio del lenguaje sea el único modo de transplantar una experiencia. Eso parece sugerir, con una especie de violenta discreción, Bonsái. A veces no sabemos qué pasó. A veces lo mudo grita. Entonces escribimos para bajarle el volumen.
30 de noviembre de 2012
Sarcófago
En su infalible carrera hacia el suicidio institucional, el PP ha anulado las jornadas de puertas abiertas en el Congreso de los Diputados. El día de la Constitución, por tanto, ningún ciudadano podrá ingresar en las instalaciones que lo representan. Para perfeccionar el plan, sugiero que el Gobierno, una vez dentro sus señorías, clausure también las puertas y selle los ventanales y apague todas las lámparas. Así obtendremos el exacto sarcófago en el que yace, muerto de risa, el cadáver de lo que un día creímos ser.
26 de noviembre de 2012
Palabras para un hijo novelado
Diviértete, ¿me oyes?, cuesta mucho trabajo divertirse, y ten paciencia, no demasiada, y cuídate como si supieras que no siempre vas a ser joven, aunque no vas a saberlo y está bien, y que siempre haya sexo, hazlo por ti y también por mí, hasta por tu madre, mucho sexo, y que los hijos vengan tarde, si vienen, y ve a la playa en invierno, en invierno es mejor, ya vas a ver, y que de vez en cuando viajes solo, y que no te enamores todo el tiempo, y sé coqueto, ¿me oyes?, los hombres que no son coquetos tienen miedo de ser maricones, y si eres maricón, sé un hombre, en fin, los consejos sirven de poco, si no estás de acuerdo no los escuchas, y si ya estás de acuerdo no los necesitas, nunca confíes en los consejos, hijo, un agente de viajes recomienda lugares a los que nunca va, me vas a querer más cuando envejezcas, pensé en mi padre en cuanto nos bajamos del camión, el verdadero amor por los padres es póstumo, ya me siento orgulloso de lo que vas a hacer, me encanta cómo cuentas las horas con los dedos cuando pones el despertador, ¿o te crees que no te veo?, lo haces a escondidas, por debajo de la manta, para que yo no sepa que te cuesta hacer la suma, voy a pedirte un favor, pase lo que pase, por muchos años que tengas, no dejes de contar las horas con los dedos.
(De la nueva novela Hablar solos, ahora en México.)
(De la nueva novela Hablar solos, ahora en México.)
22 de noviembre de 2012
El labio de Gloria
A veces vemos películas como pretexto para curiosear en las vidas de sus actores, auténticos personajes de sí mismos. Después de gozar In a lonely place, joya noir de Nicholas Ray, me informo sobre la protagonista. Basta decir que iguala en magnetismo y misterio a su compañero de reparto, un tal señor Bogart. La película reflexiona con sutileza sobre el daño amoroso, el cual depende tanto de lo que el otro nos hace como de lo que sentimos que sería capaz de hacernos. Sin embargo, nada más fascinante que la historia de la propia actriz, Gloria Grahame. Su carrera fue precoz y terrible. Obtuvo una nominación al Oscar con 24 años. Ganó otro poco tiempo después. Trabajó con varios de los mejores: Cecil B. DeMille, Frank Capra o el mismísimo Ray, con quien acabaría casándose en segundas nupcias. Aquel matrimonio se rompió drásticamente cuando el director sorprendió a Gloria en la cama con su hijo de 13 años de edad. Con inquietante precisión, ella tuvo tres matrimonios que duraron tres años cada uno. El cuarto y último resultó el más duradero: ese cónyuge fue, curiosamente, el hijastro con el que se había acostado. Insatisfecha por el aspecto de su finísimo labio superior, Gloria se sometió a una cirugía. La operación le dañó el nervio y su labio quedó inmóvil. Jamás pudo recuperar una dicción normal. Desde entonces se dedicó al teatro, como había hecho su madre. Murió bastante joven. No sé si ahora sonríe.
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19 de noviembre de 2012
Trío
El rigor de las greguerías radica en la falta de seriedad con que, en ocasiones, alcanzan la trascendencia. Le leo a Elías Moro: «los sonámbulos son nuestros fantasmas de andar por casa». Lo mismo podría decirse de los noctámbulos. Y de los ex.
15 de noviembre de 2012
Selección natural
Ayer salí a la manifestación contra los recortes del Gobierno y observé, en mi camino, qué negocios seguían abiertos pese a la huelga general. Algunos bares. Muchas zapaterías. Todas las joyerías, oh. Una tienda de trajes de novias. Otra de cuartos de baño. Un solárium para broncearse en invierno. El navideño Corte Inglés, la caritativa Zara, la elegante Adolfo Domínguez, la popular Blanco, la progresista Natura. Al pasar frente a esta última, le pregunto a un empleado por qué un local con ínfulas solidarias no apoya la huelga. Él se encoge de hombros y responde: Porque mis compañeras dicen que están contentas con la empresa. Natural.
14 de noviembre de 2012
Se cierra
La Alhambra sólo cierra dos días al año: Navidad y Año Nuevo. Las 363 jornadas restantes está repleta de turistas de todo el mundo. La Alhambra es el monumento más visitado de España. Fue el último bastión frente a los Reyes Católicos. Jamás llegó a ser expugnada por las tropas imperiales: simplemente la rodearon. Mil años más tarde continúa en pie. Hoy, día de huelga general, la Alhambra está cerrada. Las tropas nos rodean.
12 de noviembre de 2012
Perjudicial
En uno de sus ataques de furor reproductivo, Gallardón declaró que un hijo indeseado no daña la salud de las mujeres. Pero un ministro indeseable daña la salud de las ciudadanas.
8 de noviembre de 2012
Bombardeo
Me estremece un reportaje sobre la desolación de buscar trabajo con más de 50 años. Gente forzada, en plena madurez profesional, a empezar de cero o retirarse. No puedo evitar pensar que la cronista, o cualquiera de sus admirables colegas, podría protagonizar la misma información que ofrece. En condiciones normales, la escritura periodística parte de una premisa similar a la literaria: la búsqueda de cierta perspectiva desde la cual observar y comprender determinada realidad. Sólo en las guerras informador y noticia, narrador y relato, se superponen brutalmente. Cuando cae el cuarto poder, el primero nos dispara con toda impunidad. Esto es un bombardeo.
5 de noviembre de 2012
Desordenar los manuales
Aunque ninguna etiqueta resume la realidad, algunas la mutilan hasta volverla incomprensible. De eso que llamamos Boom aprendí el abismo entre los rótulos y las obras. ¿Qué tiene que ver Lezama Lima con Onetti? ¿Por qué García Márquez (1927) y Vargas Llosa (1936) sí, pero Puig (1932) no? ¿Hasta cuándo maestros como Di Benedetto o Ribeyro seguirán fuera de la foto? ¿Por qué en el retrato generacional rara vez figuran poetas, habiéndolos brillantes? ¿No resulta sospechoso que Elena Garro, María Luisa Bombal, Rosario Castellanos o Clarice Lispector apenas aparezcan en las viriles listas de sus contemporáneos? De eso que llamamos Boom admiro su ambición estética, que me hace pensar en la infinitud de la escritura; y recelo de sus mesianismos políticos, que me hacen pensar en la patología del liderazgo. Y, en el centro de las generalizaciones, dos décadas de textos memorables: Zama, Balún Canán, Final del juego, El sueño de los héroes, El astillero, Pedro Páramo, El coronel no tiene quien le escriba, La ciudad y los perros, Las invitadas, Aura, El obsceno pájaro de la noche. Tanto que se merecen ser leídos como por primera vez, desordenando todos los manuales.
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Ribeyro,
Vargas Llosa
2 de noviembre de 2012
Del rigor en la ciencia
Mucho se ha hablado de la alarmante falta de sensibilidad de este Gobierno y sus ministerios a la hora de tachar cultura, sanidad y educación como si fuesen casilleros en un impreso bancario. «Versátil en el error», como alguna vez ironizó Borges, el Gobierno sin embargo no se detiene ahí. Los degüellos en ciencia están siendo insólitamente cruentos, tanto en España como en todo el continente que se llamaba Europa. El riesgo es, ni más ni menos, expulsar de sus países a una generación entera de científicos y romper para siempre, en cada uno de ellos, la cadena de transmisión investigadora. Ese daño durará mucho más que la crisis económica. En el mapa grande, leo la carta abierta que 42 premios Nobel han dirigido a la UE mientras prepara sus próximos presupuestos. En el mapa pequeño (que, como en el cuento de Borges, muchas veces coincide con la totalidad), leo la pancarta que con humor y dolor han dibujado en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, en Granada. Un personaje pregunta qué se siente al hacer descubrimientos científicos. El otro personaje contesta: «Hambre».
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