12 de diciembre de 2011

Su excelentísimo señor

Sea cual sea el resultado de la investigación a los asuntillos de don Urdangarín, medio duque de Palma gracias a cierto Real Decreto y al extraño fervor español por los borbones, todo este revuelo ya me parece digno de celebrarse. Al fin se ha roto un tabú. El tabú. La inmunidad de esa familia que, considerando la excepcionalidad legal que suele protegerla, es más bien una familia virtual. Fantasmagórica. Irreal. Su excelentísimo señor Urdangarín pasa por ser alto. Eso no implica que sus negocios sean pasados por alto. Su excelentísimo señor tenía ojo para el balonmano. Pero ojito con las manos. Su excelentísimo señor metía goles. Que no es lo mismo que ir pegando pelotazos. Su excelentísimo señor contrajo un matrimonio conveniente. Que es algo muy distinto, oh frescas majestades, que un patrimonio inconveniente.