29 de abril de 2011

La universidad desconocida

Leo con horror y fascinación el caso del profesor de Princeton que se suicidó tras haber sido despedido. El profesor Calvo ni siquiera acudió al tribunal universitario para defenderse de los confidenciales cargos que se le imputaban. Sencillamente, se quitó la vida al día siguiente de ausentarse. Su trágico final me recuerda el comienzo de la obra maestra de Coetzee, Desgracia (título que, en correspondencia con el contenido simbólico de la novela, quizá debiera haberse traducido como La pérdida de la gracia, o sea Dis-grace). El punto de partida de la historia se parece bastante: un profesor es denunciado por un estudiante y juzgado por un comité interno, ante el cual el acusado sabe o sospecha que será declarado culpable. Lamentablemente, el destino del profesor Calvo ha sido el opuesto al del profesor Lurie, protagonista de aquel extraordinario libro. No sé si aprovechar la ocasión para recomendar las novelas de Coetzee o para desaconsejar las carreras académicas. Both, perhaps.

27 de abril de 2011

Buenas noches, abuelo Rojas

Última hora: en contra de todas las noticias, el poeta chileno Gonzalo Rojas no ha muerto. Tan sólo ha puesto un pie frío y con callos en la «Eternidad/ que no se ve: especialmente eso, muchachos,/ que no se ve». Qué le vamos a hacer. Son las cosas de «haber nacido heraclíteo con manchas de parmenídeo». Que tenga usted buenas noches siempre, abuelo saltarín.

25 de abril de 2011

Canción del sauce




Antiguamente los sauces eran señal de luto amoroso. En Otelo, Shakespeare convirtió al doliente en mujer. Pero en la balada original es un hombre el que canta, es un hombre el que llora:

WILLOW SONG

El pobre desdichado
se sentó a lamentarse
bajo un árbol cercano.
Cántame, sauce, sauce.

En el pecho una mano
y la otra en la cara.
Oh sauce, sauce, sauce.
Sauce, sé mi guirnalda.
Cantad al verde sauce.
Ay de mí, el verde sauce
debe ser mi guirnalda.

Suspiraba y lanzaba
en mitad de su canto
un gemido tan grande.
Cántame, sauce, sauce.

Ningún placer me salva,
mi único amor se ha ido.
Oh sauce, sauce, sauce.
Sauce, sé mi guirnalda …

Venid, abandonados,
venid todos conmigo
para poder llorarlo.
Cántame, sauce, sauce.

Quien de falso amor hable:
¡más falso ha sido el mío!
Oh sauce, sauce, sauce.
Sauce, sé mi guirnalda …

Tomad esta canción
antes de que me vaya,
como un último adiós.
Cántame, sauce, sauce.

Escribid en mi lápida
que fue cierto mi amor.
Oh sauce, sauce, sauce.
Sauce, sé mi guirnalda …

(Letra: tradicional adaptada por Shakespeare. Música: Anónimo. Voz: Alfred Deller. Traducción de Andrés Neuman.)

20 de abril de 2011

La montaña ucraniana

Veo en la BBC un reportaje sobre el aspecto actual de la ciudad de Chernóbil. No es que ahí no quede nada. Lo escalofriante es que, en realidad, ahí sigue todo. Sus edificios huecos. Sus tiendas clausuradas. Sus calles invadidas por la vegetación. Lo que más me sobrecoge es la visita al parque de atracciones de Chernóbil: su infancia en ruinas daña a quien la contempla. Los vagones roídos por el óxido. Los coches de choque volcados, mohosos. La gran noria quieta, en erosión. Doblemente tóxico, este parque de atracciones se ha transformado en un monumento a la petrificación de la alegría, a la interrupción de la vida, a la fiesta nuclear. Su visión no es la muerte, sino algo más siniestro y traicionero: su multiplicación artificial. La memoria humana sube y baja en una montaña ucraniana. Si la amnesia quiere un retrato, que una cámara vaya a Chernóbil.

18 de abril de 2011

Estéril necesaria

De paso por el querido Perú, todo el mundo habla y me habla de las próximas elecciones presidenciales, que concluirán con Ollanta Humala o Keiko Fujimori en el poder. Casi sin excepción, cada peruano con quien converso se lo plantea como una disyuntiva entre una opción muy mala y una opción terrible. Lo único que varía es el orden de los factores: unos temen más el regreso de la corrupción fujimorista, otros la implantación de un populismo militarizado. Desde luego, ambos candidatos pueden presumir de un pasado lamentable. Humala participó en un intento de golpe de Estado junto con su hermano, Fujimori es la hija de un ex presidente condenado por crímenes contra la humanidad. Más allá de discutir cuál de los dos candidatos sería menos dañino para el país, cabría preguntarse hasta cuándo la democracia latinoamericana seguirá dependiendo de líderes militares y oligarquías familiares. Mientras tanto, al otro lado del charco, el juez Garzón es juzgado antes que los propios crímenes y sobornos que investigaba. La palabra democracia nunca ha sido tan estéril, tan necesaria.

15 de abril de 2011

Persiana, parpadeo

Noto que, en muchos hoteles del mundo, se está imponiendo la costumbre de prescindir de las persianas. La luz invade al huésped contra su voluntad. Somos una sociedad incapaz de cerrar los ojos. No es de extrañar que cada vez veamos menos.

13 de abril de 2011

Consúmete, destino

En la estación de trenes, me detengo frente a la taquilla y me quedo mirando todas las ciudades a las que no voy, todos esos horarios que podrían ser los míos. Experimento cierta ansiedad de hipermercado, una avaricia móvil. Hemos logrado que el destino se parezca al consumo.

11 de abril de 2011

La cena de los pájaros

Paso la tarde en Córdoba escuchando a poetas, como quien tiene puesta la radio del silencio. Cada voz suena en una frecuencia distinta, cada poema sintoniza con una cuerda de lo real. Escucho al joven autor cubano Karel Bofill demostrar que el simbolismo es una forma exquisita de política: «alguien rompía almendras con el busto de Martí/ sin saber que la almendra es también/ una Isla». Escucho al gran Lêdo Ivo, que parece una esfinge coloquial: «Una puerta cerrada no es suficiente para que un hombre esconda su amor». Escucho a Fabián Casas, que ha reinventado la oralidad trascendente: «Si no pensás en nada,/ si no pensás, vas a oír el lápiz de Salinger/ girando en el sacapuntas». Escucho a Charles Simic, maestro de maestros, despedirse del tiempo que se va volando: «Los pájaros nocturnos son como niños/ que no quieren ir a cenar».

9 de abril de 2011

Vendo metáfora

En Cosmopoética se regala Se vende. Así se titula el divertido diario coordinado por Juan Crego y Patxi Serrano, íntegramente compuesto por anuncios clasificados en forma de poemas visuales. Uno de ellos anuncia unas rebajas irresistibles: «Todo lo que se lee, se mira, se oye, se huele, y se toca y se degusta y se presiente y todo es poesía. Aprovecha la oferta». Si así no agotan existencias, es que al público sólo le emociona El Corte Inglés. Otro de los clasificados pregona: «Se vende razón». Tal como están los tiempos, quizás harían más negocio alquilando locura.

7 de abril de 2011

El extraño sonido

Asisto a la inauguración del festival Cosmopoética, admirable resumen de lo lejos que ha llegado la poesía en Córdoba. Alessandro Baricco, que ha sido de todo menos poeta, comienza su charla con una paradoja verosímil: «Lo que sé sobre la poesía lo aprendí de cosas que no eran poesía». A su lado, el intérprete traduce palabra por palabra. Hasta que de pronto el autor emite una extraña onomatopeya. Una especie de tzas, o pchas, o incluso dlas. El intérprete duda un instante. Y a continuación, con cierta dificultad, imita ese sonido. Poesía también es eso: lo que cuesta nombrar. Que nos cueste nombrarlo es lo poético. Ese difícil decir algo que parecía evidente.

5 de abril de 2011

Pequeña profecía editorial

Pero lo más notable es que esta novela, que tuvo reseñas en Le Monde y The Times Literary Supplement, viene acompañando a un imprescindible paquete de café Il Grandissimo Gondoliere, trepidante mezcla de los aires del Adriático y la fogosidad de la Amazonia. Triturado con perfecta sintaxis, envasado analíticamente para que el aroma conserve la integridad de su metáfora, siempre capaz de generar controvertidas espumas durante el desarrollo, su novedoso enfoque no ha dejado de sembrar la controversia entre el público entendido. Por eso, si desea que los suyos estén al día de los últimos debates culturales, ya sabe cuál es el mejor regalo para las próximas fiestas.

3 de abril de 2011

ZPero

Zapatero se va, pero ya se había ido. Zapatero renuncia a la reelección, pero el electorado había renunciado a él. Zapatero lo anuncia ahora para no hundir a su partido en las próximas elecciones, pero las elecciones serán su próximo hundimiento. Zapatero tuvo una primera legislatura llena de valentías sociales, pero su segunda legislatura ha estado llena de cobardías financieras. Zapatero supo reformular la izquierda gobernable, pero su mano izquierda se volvió ingobernable. Zapatero ha aceptado hacer el trabajo sucio, pero ha dejado sin trabajo al socialismo. Zapatero se va como muchos queríamos, pero nos deja al PP que muchos no queremos.

1 de abril de 2011

Buen viaje

«Que lleve usted buen viaje», me susurró el taxista barcelonés retirando sus brazos del maletero donde seguía intacto, apagado, calladito, mi Macbook, «Que lleve usted buen viaje», dijo entregándome velozmente el equipaje, mientras yo bostezaba con cara de mal sueño, «Que lleve usted buen viaje», me deseó como Machado en la irónica copla a Don Guido, «Que lleve usted buen viaje», pronunció frente a la entrada del aeropuerto que me llevaría lejos de la ciudad, del coche, de la suerte, «Que lleve usted buen viaje», fue su despedida, y yo traté de agradecerle pero un nuevo bostezo devoró la mañana, «Que lleve usted buen viaje», sentenció, profético, el conductor, y el maletero y mi boca se cerraron al mismo tiempo.