31 de enero de 2011

Morid por nosotros, chicos

Toda mi empatía y esperanza para el pueblo egipcio que no sólo se ha levantado contra Mubarak, sino contra una manera de entender la opresión estatal y la sumisión ciudadana. Ahora bien, si todos los ideólogos de la reacción egipcia razonan como el novelista Alaa Al Aswany, entonces me temo lo peor. En un artículo al viejo estilo panfletario, con un enfoque tan simple como demagógico que renuncia a cualquier profundidad de análisis, Al Aswany elogia a esos miles de estudiantes «sin ninguna esperanza sobre su futuro», «que no encuentran trabajo» y «que actúan movidos por una ira indomable». O sea, a todos aquellos que no se encuentran en su privilegiada situación. Tras proclamar románticamente: «Siempre admiraré a estos revolucionarios» (cuya admirable desesperación dudo que él desee jamás para sus propios hijos), el exitoso autor aplaude su «deseo de libertad que desafía a la muerte». Cuando una sociedad llega a identificar el heroísmo con el suicidio, llega también a un punto donde la soluciones pueden ser tan trágicas como los problemas. Valentía, pensamiento y vida para Egipto.

30 de enero de 2011

El diferido

Participo en una lectura poética en el festival de Cartagena. Somos diez autores sobre el escenario. Lo cual me permite hacer algo infrecuente en estas situaciones: escuchar y observar a mi alrededor. Mientras los poemas suenan amplificados, diviso una pantalla que emite, a nuestras espaldas, primeros planos del autor que recita. No puedo evitar seguir a mis compañeros a través de esa pantalla, que muy probablemente es lo que mira buena parte del público. Al principio experimento cierta incomodidad, una vaga ansiedad que no sé a qué atribuir. Después caigo en la cuenta de que hay un ligerísimo diferido en las imágenes, de manera que las bocas de los poetas parecen perseguir la sílaba anterior a la que pronuncian, sin atraparla nunca. Entonces pienso que la poesía se adelanta. Que todo poema se anticipa a su visión. Que las palabras nos alcanzan antes que la propia imagen que construyen. Pero esa imagen es lo que recordaré, cuando recuerde estas palabras. «Que son ceniza», pronuncia en ese instante Sandra Lorenzano. Me vuelvo rápido para mirarla. Pero ya guarda silencio.

29 de enero de 2011

Cuerpos extraños

Como saben los microrreplicantes, en este blog enlazamos con imágenes externas, pero no solemos incrustar imágenes dentro del propio texto. Aquí intentamos decir la imagen. Pronunciar su espejismo. En estos pequeños recuadros tan sólo hablan las viejas, novedosas palabras. Por eso procuramos no interrumpirlas. Pero toda regla celebra que la rompan. Durante el Hay Festival de Cartagena, disfruto del asombro de colaborar con el genial Daniel Mordzinski, Fotinski para los amigos, que son tantos como los que retrata. El experimento se llama Cuerpos extraños. Consiste en concebir una foto y un texto al mismo tiempo, partiendo de una idea común: descentrar la identidad del escritor retratado, convencidos de que todo retrato alude y elude a su personaje. La serie se publica en el periódico del festival. La primera entrega está dedicada a la espalda del narrador venezolano Alberto Barrera Tyszka:

© Daniel Mordzinski. Cartagena de Indias, Colombia, 2011.

Lo real nos da la espalda porque sabe que ahí, en su reverso, hay algo urgente que interpretar. La frente de las cosas está sobrevalorada. Perseguimos primeros planos, ángulos inmediatos. Pero esa parte de lo real siempre está en guardia: sabe perfectamente que la miran. En cambio una pobre espalda, ¿cómo va a protegerse del análisis? Esa vulnerabilidad es un don. Una espalda es frontal. Su soledad tiene algo de obra de arte sin querer. No hay mejor bienvenida al observador que ofrecerle la espalda, antónimo de dársela. Así el observador llega y se va cuando quiere. Abrazarse a uno mismo. Amor a solas. Eso sería leer.

28 de enero de 2011

Paradoja del cumpleaños

No se puede celebrar cumpleaños en primera persona. El cumpleaños es el aniversario del que fuimos. Por tanto, sin darnos cuenta, felicitamos siempre a otro.

27 de enero de 2011

El ojo hipermoderno

Desde que leí La era del vacío, me fascina Gilles Lipovetsky por su capacidad para teorizar el presente como si se tratase de un tiempo remoto y ligeramente absurdo. Para eso, entre otras cosas, sirve la filosofía. Su nuevo libro, La cultura-mundo, habla de la hipermodernidad. En su opinión, insistir en la posmodernidad sería un error. El prefijo post parece asumir que la modernidad está superada. Cuando, en realidad, se ha demostrado «ilimitada» y «exagerada». Nuestro tiempo consistiría entonces en un enervamiento de ciertos tics modernos. A finales del año pasado, el Magazine de El Mundo publicó una entrevista con él. Allí Lipovetsky menciona la capacidad de la ciencia actual para implantar «en un vivo el rostro de un muerto». Imagino esa cara sin un tiempo preciso. La hipermodernidad sería el ojo de ese muerto que revive y parpadea, mirando desaforado en todas direcciones, y que ya no sabe si lo que ve es el futuro o el pasado.

26 de enero de 2011

Sed de mal

Rajoy se engolosina, se entusiasma, se autocorona: «España tiene sed de urnas». Viendo su discurso, de pronto me acuerdo de Touch of Evil, la película de Orson Welles que se tradujo como Sed de mal. Curiosamente, la sinopsis oficial de la película concluye diciendo: «Una lucha feroz se desata entre los dos hombres, pues cada uno de ellos tiene pruebas contra el otro». Rajoy argumentará que Zapatero (o Rubalcaba) han estado al timón en tiempos de naufragio. Los otros dos replicarán que él fue el beduino mayor del tristísimo desierto aznarista. Los españoles tienen sed de urnas, amenaza Rajoy. Y ya se sabe que, cuando uno se muere de sed, se conforma con cualquier brebaje.

25 de enero de 2011

Non smoking poetry

Siempre creí que me costaría leer sin un cigarrillo entre los dedos. Ahora leo con las dos manos. Siempre creí que me costaría escribir sin hacer, de vez en cuando, una pausa humeante para sopesar lo escrito. Ahora soy adicto al té. Poco antes de dejar de fumar, escribí este poema para un libro futuro:

No sé por qué fumar me encanta
el humo huele mal quema la lengua
las urnas funerarias son grandes ceniceros
mi madre tuvo cáncer me desprecio cada día
por amar sus errores por no salvarla en mí
¿me estaré desprendiendo dispersando
hacia el lugar de nadie donde sólo
quedan seres precarios terrenales
que la quieren la cuidan fumando arrepentidos?

23 de enero de 2011

Non smoking reason

Fui fumador. Gocé fumando. Me encantaba el viaje del humo, la facilidad de la espera, la posibilidad del silencio, la intensidad contemplativa. Lo patológico es que, mientras fumaba, el único problema que veía era mi propia salud. Por eso lo consideraba asunto mío. Individual. Privado. Ahora que ya no fumo, aparte de alegrarme por mi salud, lamento mucho haber molestado a los demás. Lo cual ya es un asunto colectivo. Social. Público. Durante estas semanas, he escuchado a muchos fumadores quejarse por la nueva ley antitabaco. Pero no he escuchado a ninguno de ellos disculparse por las graves molestias que, durante años, ocasionaron a los no fumadores en ausencia de esa ley. No se trata de que el Estado nos diga si debemos fumar o no. Se trata de que quien fuma lo haga exclusivamente para sí mismo. Sé que fumar enturbia algo más que los pulmones. Como cualquier adicción, también enturbia nuestros razonamientos. Pero los demás, los que razonan sin cigarrillo, no tienen la culpa. Cada cual con su propio aliento, su propia ropa y sus propios pulmones. En eso consiste la libertad.

21 de enero de 2011

Aventuras del Word

Hace tiempo, trabajando en un artículo sobre el ultraconservador jefe de gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, comprobé que si escribía macrista, el Word rectificaba: machista. Hoy, trabajando en la voz de un personaje femenino, he descubierto que cuando ella trata de decir putísima, de inmediato el programa la corrige: purísima. La corrección política también es automática.

20 de enero de 2011

El alma como rejilla

La poeta fronteriza Natalia Litvinova escribe en alguna parte: «Es tan leve el alma del ser humano, como una rejilla que no retiene». El alma es una rejilla: todo pasa. Aunque a veces, como ciertos vellos, algunas emociones se enredan entre los huecos y, por un instante, detienen el líquido. Entonces nos damos cuenta de que vivimos.

19 de enero de 2011

Spleen de luxe

Me interesa y me irrita Sofia Coppola. Las vírgenes suicidas fue un buen debut, aun trivializando la novela de Eugenides. De Lost in translation me fascinaron el personaje de Murray, el final carveriano y la carita de Johansson. Encontré original el experimento de María Antonieta: una película pop de época. Coppola es un ejemplo de qué ocurre cuando el talento no tiene demasiado que contar. Alcanza un tono personal y se le escapan las personas. En Somewhere vuelve a enfocar el spleen desde una elipsis. Antes fueron dos turistas en Tokio sin Tokio, y María Antonieta sin Revolución Francesa. Aquí retrata a una estrella de cine sin el cine. Pero ese recorte intimista se traiciona por falta de introspección. Un crítico neoyorquino opinó que la película debería llamarse Nowhere, que es adonde va. Empieza bien, mostrando estilo. Y termina delatando carencias. Lo que podía haber sido un fantástico final (el protagonista flotando en un colchón inflable hasta salir del cuadro y de su vida) se transforma en un anuncio de blue jeans. Una sátira de clase que se ahoga en su clase. Un retrato del vacío que cae al vacío. Como quien tira su iphone por la ventana.

18 de enero de 2011

Sistema anti

Un ex ejecutivo bancario entrega a wikileaks información sobre cuentas sospechosas de evasión fiscal. Hasta aquí, bien. El problema es que Rudolf Elmer, eufórico por su cuarto de hora de integridad, adorna su delación afirmando: «Estoy en contra del sistema». Durante casi una década, Elmer fue jefe de operaciones de un banco suizo en las Islas Caimán. Después fue despedido. No merece, por tanto, tratamiento de héroe. Se parece bastante más a un oportunista resentido. ¿Está en contra del sistema, o está furioso porque el sistema lo echó? «Conozco el día a día del negocio», explica Elmer, «y quería hacer saber a la sociedad lo que yo sé». Caramba, cuánto ímpetu divulgativo. ¿Hace falta haber formado parte de algo aberrante para oponerse a ello? Si este razonamiento se aplicase a otros ámbitos, el resultado daría escalofríos: «Estoy en contra de la violación de los derechos humanos, y sé muy bien qué es haberlos violado», «Denuncio las guerras nucleares…», «Me repugna la explotación infantil…», etcétera. No confundamos el antisistema con el sistema anti. El primero, posible o no, pretende oponerse al modo de producción vigente. El segundo se venga escupiendo la mano que lo engordó.

17 de enero de 2011

La mística del muro, 2

Pierre Reverdy fue primero cubista, más tarde surrealista y finalmente místico. En cierta forma, esa progresión suena lógica: del más allá de la geometría a la alucinación; y de la alucinación a la geometría del más allá. Caminando por el sur de París, cuyos muros exponen magníficos grafitis, vuelvo a encontrarme a la inquieta Miss-Tic. Esta vez la cita es una nota del Libro de a bordo, de Reverdy: «La ética es la estética interior». Todo gran aforismo nos deja con nuestro interior a la intemperie.

16 de enero de 2011

Realidad de la ficción, ficción de la realidad

La novela El rufián moldavo, de Edgardo Cozarinsky, comienza hablando de cuentos. Un viejo afirma: «Es peligroso inventar cuentos. Si resultan buenos terminan por hacerse realidad, después de un tiempo se transmiten, y entonces ya no importa si fueron inventados, porque siempre habrá alguien que después los haya vivido». Como suele ocurrir con su coetáneo Piglia, la idea de Cozarinsky es coloquial y compleja. La releo. ¿Es inútil ficcionar, ya que la transmisión de historias inventadas termina convirtiéndolas en vivencias reales? ¿O, justo al contrario, contar historias vividas carece de sentido, ya que lo imaginario tiende a ocupar su lugar? Si esto último fuera cierto, la no ficción sería un ejercicio redundante.

15 de enero de 2011

Léxico y democracia

Estados Unidos, símbolo de la democracia contemporánea, no necesita golpes de Estado para amenazar sus instituciones. Le basta con los magnicidios (llevan cuatro presidentes asesinados) y alguna que otra matanza aparentemente inconexa. Como la que dejó herida de muerte a la congresista demócrata Gabrielle Giffords, que estaba dando un discurso, además de acabar con un juez federal y otros cinco ciudadanos. En vez de democracia dañada, lo llaman violencia social. O individuo perturbado.

14 de enero de 2011

Spleen de Nokia

Mi nueva maravilla se enciende. Suena una música. Puedo elegir destinos sobre un fondo azul. ¿Deseo Ir a? ¿Busco Emoción? ¿Necesito Guía? ¿Crearé Mensajes? ¿Quiero Más? Me aburro.

13 de enero de 2011

Trato hecho, Ratz

El Santo Papá Ratzinger advierte: «La educación sexual amenaza la libertad religiosa». Ojalá tenga razón. No sería mal trato después de que, durante tanto tiempo, la educación religiosa haya amenazado la libertad sexual.

12 de enero de 2011

El tercer puño

ETA no ha dicho que se disuelve: anuncia un reciclaje. No se desarma: sugiere que no usará las armas que sigue teniendo. Ni siquiera lamenta haber asesinado a mil personas. Me parece insuficiente para dialogar. Pero, si ETA entregase las armas, ¿por qué no aceptar una verificación internacional? ¿Qué patriotismo mal entendido obligaría a rechazar esas colaboraciones? En un mundo globalizado, ¿por qué un Estado democrático se sentiría usurpado si otras democracias participasen en el fin de una banda terrorista? Observo el vídeo del comunicado. La filmación y el decorado parecen más antiguos de lo que son: un déjà vu histórico. Hay tres encapuchados. Habla el del medio. «La solución llegará», recita, «a través de un proceso democrático que tenga la voluntad del pueblo vasco como máxima referencia». Si la voluntad popular vasca es expresable democráticamente, ¿en nombre de qué ejecutaban el proceso armado? El encapuchado de la derecha está inquieto. «ETA no cejará en su esfuerzo y lucha», concluye el del medio, «por impulsar y llevar a término el proceso democrático». Entonando sus vivas, los tres encapuchados alzan un puño. Cuando los otros dos lo bajan, el de la izquierda lo deja levantado.

11 de enero de 2011

María Elena se cae para arriba

Si de verdad ha muerto la poeta, compositora y multimusa María Elena Walsh, entonces ha muerto la infancia de muchos. Afortunadamente, en el famoso reino del revés la abuela Walsh es una niña que se cae para arriba y toma té por los pies. Así la boca le queda libre para seguir cantándonos.

10 de enero de 2011

El arte de golear

Dos célebres culés se han pasado todo el año sin decirnos si continuarán en sus cargos: Guardiola y Zapatero. Uno, porque se cansa de golear. Otro, porque está harto de que le metan goles.

9 de enero de 2011

Esperando a Godot

Cierta vez fui a París con la intención de documentarme para una novela que no escribí jamás. Me interesaba saber cómo habían vivido los universitarios la euforia y progresiva decepción del Mayo Francés. Acudí a la Sorbona para hablar con un profesor español apellidado Redondo, que llevaba media vida trabajando allí. Busqué su departamento, me acerqué a la secretaría y pregunté por él. «Monsieur Redondó», me contestó una señorita detrás de una pantalla, «est en retrete». «Ah», sonreí satisfecho, «moi je l’attends». La señorita me miró como se mira a un dadaísta. «Mais il est en retrete», repitió. «No se preocupe», insistí en mi cómico francés, «será un placer esperarlo». Al ver que mi interlocutora se quedaba petrificada, me pareció aconsejable consultar mi diccionario. En él no encontré retrete alguno, pero sí retraite: jubilación, retiro. «Merci beacoup», me despedí abochornado. Cada vez que vuelvo a París recuerdo aquel malentendido, ya irrepetible. No porque uno haya progresado con el idioma. Sino porque, por entonces, ni el Gobierno francés ni el español habían decidido jubilar a la gente a los 120 años.

7 de enero de 2011

Cincuenta porqués

El País Semanal les preguntó a 50 escritores por qué escriben. Pregunta de la que cada cual se defendió a su manera. Algunos se lo tomaron a pecho, otros a broma, otros a ensayo. Mi respuesta fue la siguiente: «Escribo porque de niño sentí que la escritura era una forma de curiosidad e ignorancia. Escribo porque la infancia es una actitud. Escribo porque no sé, y no sé por qué escribo. Escribo porque sólo así puedo pensar. Escribo porque la felicidad también es un lenguaje. Escribo porque el dolor agradece que lo nombren. Escribo porque la muerte es un argumento difícil de entender. Escribo porque me da miedo morirme sin escribir. Escribo porque quisiera ser quienes no seré, vivir lo que no vivo, recordar lo que no vi. Escribo porque, sin ficción, el tiempo nos oprime. Escribo porque la ficción multiplica la vida. Escribo porque las palabras fabrican tiempo, y tiempo nos queda poco». Gracias por compartir el tuyo leyendo.

6 de enero de 2011

Lapsus, ese avatar

Escucho un programa de radio sobre las películas más importantes de 2010. «Los avatares están creados», resume la voz del tráiler, «a partir de ADN humano mezclado con ADN de los indígenas». Esperemos que el etnocentrismo no sea un problema genético.

5 de enero de 2011

La mística del muro

París, barrio 13, rue Corvisart. Un grafiti en un muro: «La poesía es un deporte extremo». Lo firma una muchacha apodada Miss-Tic.

4 de enero de 2011

Deconstructing 2011

Veo el documental Derrida, que retrata al filósofo. La película empieza con la voz del propio Jacques Derrida diciendo: «Trato de distinguir entre futuro y porvenir. El futuro es lo que mañana, más tarde, el próximo siglo, tendrá lugar. Un futuro programado, predecible, en cierta forma agendado. El porvenir, en cambio, se refiere a algo que vendrá y que, mientras viene, no puede predecirse. Para mí ese es el verdadero futuro. Lo impredecible. Lo otro que llega sin que yo pueda ni siquiera esperarlo». Al escucharlo, pienso que nuestro mundo prepara, escruta y se desespera por su futuro, mientras el porvenir lo atropella por la espalda. Después de pronunciar esas palabras, el filósofo finge extraviar las llaves de su casa, sale a la calle calculadamente despeinado y hace como que olvida saludar al camarógrafo que lo sigue. El porvenir de nuestra imagen traiciona el programa de nuestra imagen futura. «Uno de los principales rasgos de la deconstrucción», replica Derrida, «consiste en no fingir que lo no natural es natural». Lo único natural es tener miedo del porvenir.

3 de enero de 2011

C'est l'argent, mes amis

En París, qué duda cabe, hay suburbios. Pero los barrios ricos de París no son simplemente ricos: son parisinos, lo que es mucho peor. En el barrio 16, los vecinos que pasean a sus perros desafían la lógica anatómica. Esto es, sujetan las correas manteniendo los brazos por detrás de la espalda. Sólo alguien del barrio 16 es capaz de ejecutar semejante escorzo sin sufrir lesiones dorsales. Tampoco los bares y cafés se conforman con ser tales: sus respectivos nombres los elevan hacia categorías epistemológicas superiores. En el Boulevard de Port Royal, una de las cervecerías más concurridas se llama L'Académie de la Bière. En una esquina de la Avenue des Gobelins, reluce el letrero de este café: Le Canon des Gobelins. No sé si dejar una propina o mi diploma de doctorado.

1 de enero de 2011

Cuarta planta

He aquí el amor: en la cuarta planta de algún lugar de París, frente a un patio interior, ella cierra los ojos y dice «Se oye el mar».